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La Admiración que Siento por Vera: Una Reflexión Personal

Foto del escritor: Francisco Moreno Rodríguez
Francisco Moreno Rodríguez
21 sept
3 min de lectura

Actualizado: hace 3 días

Dicen que los hijos son el orgullo de sus padres. Yo espero haber sido, y seguir siendo, motivo de orgullo para mi madre. Pero con Vera he descubierto algo que no sé si alguna vez imaginé: que uno puede mirar a su propia hija no solamente con amor, sino también con una profunda admiración.


La Disciplina y la Determinación de Vera


Ahora que tengo estas fotos, no puedo dejar de verlas. Y sonrío. No solamente por sus tiempos, por las competencias o por las marcas que ha conseguido romper. Sonrío porque detrás de cada una de esas imágenes veo algo que admiro profundamente: disciplina, constancia y determinación. Y no, eso definitivamente no lo sacó de mí. Esa parte es cien por ciento Vero. Pero Vera ha hecho esas cualidades suyas.



A sus 12 años, ha aprendido a levantarse para entrenar cuando seguramente preferiría seguir durmiendo. Se mete al agua una y otra vez, repite, se cansa, pierde, mejora y vuelve a intentarlo. Ha aprendido que algunas veces el cronómetro te regala una sonrisa y otras simplemente te dice que todavía hay trabajo por hacer. Y quizá eso sea lo que más admiro de ella.


Logros que Trascienden


Porque sus logros son suyos, por supuesto. Nadie nada esos metros por ella. Pero sus logros no terminan en ella.



Cada vez que Vera toca la pared y mira el cronómetro, hay muchas personas que esperan ese número con ella. Sus abuelos, sus tías, su prima, su abiya, sus entrenadores, sus amigos y, sobre todo, nosotros, sus papás.


Y entonces, algo que consiguió una niña sola dentro de un carril termina provocando sonrisas, mensajes, llamadas y orgullo en un montón de personas. Creo que algún día, cuando sea mayor y lea estas palabras, me gustaría que entendiera eso.


Más que una Competencia


Que quizá ahora piense que solamente está nadando. Que se trata de bajar unos segundos, terminar una serie o prepararse para la siguiente competencia. Pero desde afuera, nosotros vemos algo más.



Vemos cómo está construyendo poco a poco a la mujer que algún día será. Y verla hacerlo nos hace inmensamente felices. No sé hasta dónde llegará con la natación. Tampoco importa demasiado. Habrá más competencias, mejores tiempos, días extraordinarios y seguramente también días difíciles.


La Importancia del Viaje


Lo que sí sé es que hoy admiro profundamente a esa niña que se para frente al banco de salida, se ajusta los goggles y se lanza al agua dispuesta a descubrir de qué es capaz. La admiro, la respeto y, sobre todas las cosas, la amo.


Y ahora que tengo estas fotos frente a mí, no puedo dejar de sonreír. Qué increíble persona estás resultando ser, mi pequeña Corazoncito.


Reflexiones Finales


La vida es un viaje lleno de aprendizajes. Cada competencia, cada entrenamiento, cada caída y cada victoria son parte de un proceso que va más allá de lo físico. Es un camino que forja el carácter y la personalidad.


Vera no solo está nadando; está aprendiendo a enfrentar desafíos. Está construyendo su futuro, y eso es algo que me llena de orgullo.


Así que, mientras continúas nadando y creciendo, recuerda que cada brazada cuenta. Cada esfuerzo que haces no solo te transforma a ti, sino también a quienes te rodean.


Y aunque el camino sea largo, estoy aquí, apoyándote en cada paso. ¡Vamos, Vera! ¡A seguir nadando y a seguir soñando!

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