top of page

Magia Sexual: el lado más travieso (y polémico) de Aleister Crowley

  • Foto del escritor: Francisco Moreno Rodríguez
    Francisco Moreno Rodríguez
  • 10 ago
  • 3 Min. de lectura

Ilustración simbólica de Aleister Crowley rodeado de símbolos esotéricos y motivos sensuales, representando la magia sexual Thelémica.

Mira, si Crowley levantara la cabeza y viera cómo hoy usamos la palabra “energía” para hablar de vibritas y cuarzos... probablemente se reiría en tu cara. Porque para él, la energía más poderosa no estaba en las piedras ni en la luna llena, sino entre las sábanas.


Sí. Magia sexual. Y no hablo de velas aromáticas y música de Enya, sino de rituales donde el cuerpo se convertía en altar, y el orgasmo en llave para abrir portales de conciencia.



Crowley y el sexo como motor mágico

Crowley no se inventó la idea. Antes que él, ya existían corrientes tántricas en India, prácticas taoístas en China, y ritos paganos donde el sexo no era pecado sino sacramento. Pero él fue quien, en Occidente, le quitó el velo de discreción y lo gritó a los cuatro vientos:

“El sexo es poder. Poder para cambiarte a ti, y para cambiar el universo.”

En su sistema Thelémico, la energía sexual es la chispa divina, y el orgasmo —tanto masculino como femenino— es el momento perfecto para lanzar un deseo al infinito. Nada de pedir tres deseos a las 11:11; aquí la cosa es más... participativa.


Ritos, fluidos y tabúes

Crowley practicaba lo que él llamaba Magia Sexual IX° y XI°, grados altos dentro de la Ordo Templi Orientis (OTO), la orden esotérica que ayudó a popularizar en Europa y América.

  • IX°: rituales heterosexuales orientados a la transmutación de la energía sexual en poder mágico.

  • XI°: rituales homosexuales (sí, Crowley lo practicaba abiertamente) con simbolismo y propósito místico.

Y aquí viene lo que escandalizaba a medio mundo: los fluidos sexuales no se desperdiciaban. Se usaban como “elixir” o “tinta mágica” para consagrar talismanes y escribir invocaciones. Sí, esa cara que pusiste es la misma que ponía la prensa británica cuando se enteraba.


¿Magia o excusa para la fiesta?

Los detractores siempre dijeron que Crowley simplemente inventó un marco esotérico para justificar su vida sexual desenfrenada. Y aunque algo de razón tenían (el hombre no era precisamente monje), lo cierto es que la sexualidad ritual tiene un fundamento simbólico y energético muy antiguo.

La diferencia es que Crowley no quería que fuera “para unos pocos iniciados”: él quería normalizar que el sexo y lo sagrado no estuvieran peleados.

Lo que buscaba con todo esto

  • Trascender la moral cristiana que demonizaba el placer.

  • Unir el cuerpo y el espíritu en un solo acto de creación.

  • Usar el orgasmo como portal: en ese microsegundo de éxtasis, la mente racional se apaga, y ahí —según él— se puede plantar una intención mágica con mucha más fuerza.

Y si de paso la pasabas bien... pues, mejor.


Crowley sabía que la sola mención del sexo como ritual iba a causar escándalo, y le encantaba. Su vida fue una provocación constante: el “hombre más perverso del mundo” para los tabloides, y un maestro de la libertad erótica para sus seguidores.

A fin de cuentas, lo que él predicaba era esto:

“Tu cuerpo no es pecado, es tu varita mágica más poderosa. Úsala.”

Referencias y fuentes

  1. Aleister Crowley – Liber AL vel Legis (1904)

  2. Aleister Crowley – De Arte Magica Sexualis (manuscrito privado, circulado en OTO)

  3. Pasi, Marco – Aleister Crowley and the Temptation of Politics

  4. Urban, Hugh B. – Magia sexual: El poder del éxtasis

  5. Rabinovitch, Shelomoh – Tantra Occidental: Crowley y la magia sexual en la OTO


Comentarios


bottom of page