top of page

El muchacho que se quedó dentro de la computadora

Foto del escritor: Francisco Moreno Rodríguez
Francisco Moreno Rodríguez
hace 2 días
5 min de lectura

Carta a Vera, sobre las personas que fuimos, las que dejamos atrás y las que todavía viven dentro de nosotros.


Vera hay algo que me gustaría contarte , sobre tu padre que ahora ves grande y cansado y muy raro.


Mucho antes de que existieran las redes sociales como las conoces, antes de que lleváramos Internet en el bolsillo y antes de que las computadoras pudieran conversar con nosotros, hubo una época en la que conectarse a Internet era casi como entrar a otro mundo.


Era el año 2000, más o menos.


Yo tenía veintitantos años. Era un joven que trabajaba con computadoras, que escuchaba música, que tocaba la guitarra, que escribía cosas que probablemente nadie leería y que, como casi todos a esa edad, intentaba averiguar quién era. (siempre fui un adulto tardío)


En aquellos años, Internet todavía tenía algo de territorio desconocido. No entrábamos para ver qué había publicado todo el mundo. Entrábamos para encontrar a alguien.


Existía un programa llamado ICQ. Cuando alguien se conectaba, escuchabas un sonido inconfundible. Después llegó Messenger, y con él una nueva forma de estar cerca de las personas.



Podías pasar horas esperando que alguien apareciera en línea.


Una pequeña luz verde podía cambiarte la noche.


Y una conversación escrita, de esas que empezaban con un simple «hola», podía terminar convirtiéndose en algo que recordarías durante años.


Era curioso. Teníamos computadoras mucho menos poderosas que las de hoy, conexiones desesperadamente lentas y pantallas que ocupaban medio escritorio. Pero había algo extraordinariamente humano en todo aquello.


Del otro lado siempre había alguien.


Alguien que esperaba, que dudaba, que se equivocaba al escribir, que borraba una frase antes de enviarla o que encontraba en el teclado el valor que no tenía para decir ciertas cosas frente a otra persona.

Y entonces apareció Paco o Panch, la verdad siempre fue mas Paco el avatar.


El nacimiento de alguien que no era exactamente yo


Por aquellos años no quería poner mi fotografía en Internet.


No sé si era timidez, desconfianza o simplemente esa necesidad que tenemos de inventarnos una versión de nosotros mismos.


Un amigo, Ángel, me hizo un dibujo.


Era un personaje que podía utilizar como avatar. Una representación de mí que no necesitaba parecerse demasiado a mi cara para decir algo sobre quién era.

Y me gustó.


Tanto que se quedó conmigo.


Lo curioso es que nunca pensé que aquel dibujo sobreviviría a tantas cosas.

ICQ desapareció de nuestras vidas. Messenger también. Cambiaron las computadoras, los teléfonos, las personas con las que hablábamos y hasta la forma de entender Internet.


Pero Paco seguía ahí, todas las cuentas de desarrollo y la imagen nerd mia se quedo con ese personaje, un poco sarcástico, grosero a veces, creido y que muchas veces se creia mas listo de lo que era.


A veces aparecía como una imagen en algún perfil. Otras veces quedaba olvidado entre archivos, carpetas y recuerdos digitales.


Como esas cosas que uno guarda sin saber muy bien por qué, pero que tampoco se atreve a tirar.


Creo que ahora entiendo la razón.


Paco era una imagen de alguien que yo había sido, aunque nunca fuera una fotografía de verdad.


Las cosas que escribimos cuando nadie nos está mirando


Hay otra cosa que quiero contarte.

Cuando uno es joven escribe muchas tonterías.

O al menos eso pensamos cuando pasan los años.

Escribimos sobre el amor como si fuéramos los primeros en descubrirlo. Sobre las despedidas como si nadie hubiera sufrido antes. Sobre los errores como si fueran el fin del mundo.


A veces escribimos para alguien. Otras veces escribimos porque no sabemos qué hacer con lo que sentimos.


Y muchas de esas palabras terminan olvidadas.

En un archivo de texto.

En una libreta.

En una carpeta cuyo nombre ya no significa nada.


Con el tiempo dejamos de buscarlas porque creemos que pertenecen a una versión demasiado ingenua de nosotros mismos.


Pero últimamente he comenzado a pensar que quizá cometemos un error al despreciarlas.

El Hoodie Naranja ya viene desde entonces..
El Hoodie Naranja ya viene desde entonces..

Porque ese muchacho no sabía muchas de las cosas que yo sé ahora.

No sabía en quién se convertiría. No sabía qué personas llegarían a su vida, cuáles se marcharían, qué decisiones tomaría ni cuáles lamentaría.


Y, por supuesto, no sabía que algún día tendría una hija llamada Vera.

Pero sí sabía sentir.


Y algunas veces, sin darse cuenta, sabía escribir exactamente lo que sentía.


Ctrl+Z

Hace poco mr topeo con un recuerdo y un archivo viejo en una red olvidad y mi yo joven empezó a recuper a aquel personaje.

Lo llamé PACO.EXE.


El nombre es una pequeña broma informática. Los archivos .exe eran programas ejecutables. Cosas que ponías en marcha haciendo doble clic.


Me gustó imaginar que aquel Paco, que había permanecido tantos años guardado en alguna parte, podía volver a ejecutarse.


Esta vez con una guitarra, un bajo, baterías ruidosas, sintetizadores y computadoras capaces de crear música, ya que fue una de las cosas que deje en pausa por muchos años, sentirse maduro te hace olvidar las cosas que te hacen feliz.


Una especie de banda de garage que encontró una laptop y decidió convertirla en otro integrante, y si eso me recuerda mucho a tu tio Jaco, siempre estuvo ahi para mi, quizas un dia te muestre su avatar.


Y entre las canciones apareció una llamada Undo.

En informática, Undo significa deshacer.


Es una de las funciones más maravillosas que hemos inventado. Te equivocas escribiendo y presionas unas teclas. La equivocación desaparece. Borras algo por accidente. Lo recuperas.


Mueves una cosa donde no debía estar. Regresas al estado anterior.

Durante buena parte de mi vida he trabajado con computadoras. Y quizá por eso me parece tan extraño que una de las funciones más sencillas de una máquina sea absolutamente imposible en nuestra vida.


No podemos deshacer una conversación.

No podemos recuperar una tarde que desperdiciamos.

No podemos retirar unas palabras después de que lastimaron a alguien.

Y tampoco podemos volver a ser exactamente la persona que éramos antes de cometer ciertos errores.


En la canción hay una frase que me gusta especialmente:

Nothing happened to us. I did.


Si preguntas por que esta en Ingles, es porque en ese momento mis influencias era en ingles y mi poca madurez me hacia burlarme y menospreciar a las bandas que tocaban en español.


No fue algo que simplemente nos pasó. Fui yo. Hay algo profundamente difícil en reconocer eso. Porque cuando somos jóvenes solemos pensar que nuestros errores son culpa del momento, de las circunstancias, de las otras personas o de la mala suerte.

Y a veces lo son. Pero otras veces no.

Otras veces simplemente nos equivocamos. Y tenemos que aprender a vivir con ello.




Y ahora con la tecnologia de hoy le di voz y musica a esa cancion de acuerdo a lo que en ese momento pense, vas a decir eso es grunge punk, pero si Melonicta tu padre antes de escuchar jazz y blues, era mas pesado y un poco desentonado.

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
bottom of page