De Madame Blavatsky a Aleister Crowley: del teosofismo a la magia del caos
- Francisco Moreno Rodríguez
- 10 ago
- 3 Min. de lectura

Si el ocultismo moderno fuera una telenovela, Helena Petrovna Blavatsky sería la matriarca fundadora y Aleister Crowley el nieto problemático que todos evitan invitar a la cena de Navidad… pero que termina robándose el show.
Aunque nunca se conocieron —ella murió en 1891, cuando él tenía apenas 16 años—, el camino que Crowley recorrería estaba, en parte, pavimentado por el trabajo de Blavatsky. Así que sí, hay una conexión, y no es menor.
Blavatsky: la tejedora de mundos
Blavatsky, rusa de nacimiento, fundó la Sociedad Teosófica en 1875. Su objetivo era casi utópico:
Formar una hermandad universal más allá de razas, credos o religiones.
Investigar leyes ocultas de la naturaleza.
Estudiar religiones y filosofías antiguas para rescatar su esencia.
Fue pionera en traer ideas de la India y el Tíbet a Occidente, mucho antes de que las mochilas de hippies y las apps de meditación pusieran de moda el “namasté”.
Para el Londres victoriano, sus libros Isis Sin Velo y La Doctrina Secreta fueron una bomba de relojería: hablaban de karma, reencarnación y jerarquías espirituales con una autoridad que desconcertaba a académicos y sacerdotes.
Crowley: el heredero irreverente
Mientras Blavatsky predicaba la hermandad universal, Crowley tomaba un camino más… egocéntrico. Inspirado (en parte) por el terreno que ella había abierto, integró también elementos orientales, pero filtrados a través de su filosofía Thelémica:
“Haz tu voluntad será toda la Ley.”
Crowley se empapó de cábala, astrología, alquimia y tantra, pero en vez de ofrecer un mensaje para unir a la humanidad, proclamó una revolución individual.Si Blavatsky ofrecía un salón de té esotérico para todos, Crowley organizaba un banquete ritual donde solo entraban los que estuvieran dispuestos a ensuciarse las manos… y más cosas.
Los puntos de conexión
Orientalismo esotéricoAmbos integraron doctrinas hindúes y budistas al misticismo occidental, rompiendo con la visión cristiana dominante.
Rechazo al materialismoCoincidían en que la vida tenía dimensiones invisibles que las ciencias de la época no podían explicar.
Círculos y discípulos comunesMiembros de la Sociedad Teosófica luego participaron en la Golden Dawn y otras órdenes donde Crowley se formó.
La figura del maestro esotéricoAmbos se presentaban como canales de una sabiduría superior, aunque en estilos muy distintos: Blavatsky con solemnidad, Crowley con provocación.
Las grandes diferencias
Moralidad: Blavatsky defendía la disciplina ética; Crowley se burlaba de la moral tradicional.
Objetivo: Blavatsky buscaba unidad; Crowley buscaba despertar voluntades individuales.
Imagen pública: Ella cultivaba un aire de sabia misteriosa; él, de “Gran Bestia 666” y enfant terrible del ocultismo.
Si Blavatsky construyó el templo, Crowley derribó algunas paredes, pintó grafitis y convirtió el altar en un laboratorio mágico. Ambos, a su modo, empujaron a Occidente hacia una visión más amplia del mundo invisible.
Hoy, puedes trazar una línea directa desde la Sociedad Teosófica de Blavatsky, pasando por la Golden Dawn, hasta la magia ceremonial y la filosofía de Thelema de Crowley… y desde ahí, hasta el ocultismo contemporáneo, el new age y, por qué no, hasta las playlists de rock esotérico en Spotify.
Referencias y fuentes
Blavatsky, Helena P. – Isis Sin Velo (1877)
Blavatsky, Helena P. – La Doctrina Secreta (1888)
Crowley, Aleister – The Book of the Law (1904)
Marco Pasi – Aleister Crowley and the Temptation of Politics
Bruce F. Campbell – A History of the Theosophical Movement
Churton, Tobias – Aleister Crowley: The Biography








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