Carta a Vera: Man in the Mirror
- Francisco Moreno Rodríguez
- hace 7 horas
- 3 min de lectura
Hola, mi pequeña Vera:
Siempre que escuchamos alguna canción termino diciéndote que me recuerda a tu tío Jaco. Tal vez pienses que exagero y que, de alguna manera, todas las canciones me llevan a él. Pero la música tiene esa extraña capacidad de guardar momentos, personas y sentimientos. Hay canciones que no solamente se escuchan: se quedan viviendo dentro de nosotros.
Han pasado ocho años desde que Jaco murió. Para ti seguramente es mucho tiempo; para mí, algunas veces parece que fue ayer.
Hay una canción que, más que ninguna otra, me hace recordarlo: Man in the Mirror, de Michael Jackson.
Cuando tu tío y yo nos íbamos a trabajar, muchas veces comenzábamos el día escuchándola. No era solamente porque nos gustara Michael Jackson —aunque en realidad no eramos muy fanses—, sino porque Jaco encontraba algo especial en su letra. Para él tenía sentido comenzar cada mañana preguntándose qué cosa nueva podíamos hacer, qué podíamos cambiar y cómo podíamos ser un poco mejores que el día anterior.
Jaco siempre tenía ideas. Algunas eran buenas, otras eran extrañas y muchas parecían imposibles. Nos gustaba imaginar proyectos, inventar historias, hacer música y pensar que todavía podíamos crear algo nuevo. A veces discutíamos, a veces no sabíamos cómo hacer realidad todo aquello que imaginábamos, pero al día siguiente volvíamos a intentarlo.
Y muchas de esas mañanas comenzaban con esa canción.
Con el tiempo entendí que su mensaje es sencillo, aunque llevarlo a la práctica no lo sea: cuando queremos que algo cambie, debemos comenzar por mirarnos a nosotros mismos. Es muy fácil señalar lo que hacen mal los demás, culpar al mundo o esperar que alguien venga a arreglar las cosas. Lo difícil es mirarse al espejo y preguntarse con sinceridad: ¿qué puedo cambiar yo?
Tu tío Jaco entendía eso o quizas solo le resonada con sentido. No porque fuera perfecto —definitivamente no lo era—, sino porque siempre quería hacer algo nuevo y ser mejor. Era creativo, sarcástico, a veces impaciente y no siempre decía lo que sentía. En eso, debo aceptar, nos parecíamos mucho. Pero también era alguien que podía entusiasmarse con una canción, una idea, una guitarra o un proyecto que apenas existía en nuestra imaginación.
Quizá por eso, después de ocho años, sigo encontrándolo en tantas canciones.
Quiero que algún día, cuando escuches Man in the Mirror, no pienses solamente en una canción vieja que le gustaba a tu papá. Quiero que sepas que durante mucho tiempo fue la manera en que dos hermanos comenzaban el día, convencidos de que todavía podían inventar algo, mejorar un poco y quizá transformar una pequeña parte de su mundo.
Y también quiero dejarte esa idea a ti, mi meloncita.
Nunca dejes de imaginar cosas nuevas. No tengas miedo de comenzar otra vez, de reconocer que te equivocaste o de cambiar aquello que no te gusta de ti. No necesitas transformar el mundo entero de un solo golpe. A veces basta con cambiar una pequeña cosa, hacer algo bueno por alguien o levantarte por la mañana con la intención de ser una mejor versión de ti misma.
Cada vez que esa canción comienza, por unos minutos vuelvo a estar con Jaco camino al trabajo, imaginando proyectos y pensando que todavía teníamos todo el tiempo del mundo.
Ahora sé que no era así.
Pero también sé que mientras una canción pueda regresarnos a alguien, una parte de esa persona continúa acompañándonos.
Por eso siempre te digo que esta canción me recuerda a Jaco.
Porque todavía hoy, cuando la escucho, mi hermano vuelve a decirme que hay que levantarnos, inventar algo nuevo y comenzar el cambio por el hombre que está frente al espejo.
Y entonces comienza otra vez el día.




Que hermosa manera de recordarlo y enseñarle a Vera como era su tío Jaco 🥰
También veo el AMOR por tu hermano ♥️
y si, si la escucharé ahorita con mis niños y también les hablaré de ti & de Jaco 🥰
QEPD 🙏🏻😇